YUL ACRI | Artesano artista

Yuliano Acri es un músico inspirado que edifica melodías memorables que pocxs conocen. Al poner el oído en su largo recorrido desde los 90 a esta parte, su figura de compositor y productor de canciones se agiganta. Un condensado repaso indica que lideró Suavestar, que formó parte de Los Látigos y de A- Tirador Láser, y que es colaborador permanente de Daniel Melero. En 2016 empezó a editar discos en solitario. Primero llegó Prestigio Romántico y luego Y.A (2017). El 2020 trajo Dos corazones y un botón antipánico, un disco para el que decidió invitar, entre otrxs, a Rocco Posca, Carola Bony, Leo García o Leandro Fresco a embellecer sus canciones. En parte lo hizo porque no se considera un buen intérprete. Unos largos meses después de charlar él publicamos algunos textuales + el audio de la entrevista completa.


Foto: Theo Lafleur


Yul hace con lo que tiene. Suele repetir una máxima que funciona como declaración de principios: "A mí me interesa que en un disco se refleje el modo de vida del artista. No me interesa cuando la voz se refleja por un micrófono más caro”. ¿Qué entender cuando habla de modo de vida? ¿Que se adivinen los elementos técnicos con los que graba?, ¿que se pueda apreciar los acordes que elige, la manera de instrumentar, la producción y los arreglos?, ¿su forma de cantar? “A veces, hay una profesionalización de la música que la va limitando", nos dijo. "Hace poco vi un tutorial de un músico que mostraba la evolución de sus grabaciones: cómo grabó su primer disco, el segundo, cómo a medida que iba progresando compraba mejores equipos; y te aseguro que su último disco no tuvo ni el 10 por ciento del éxito del primero. No sé si toda esa cosa de grabar mejor es para todos".


Yul es un artista personal y a la vez en sus canciones se reflejan los mundos de quienes lo rodean. Vaya novedad: el mundo propio está hecho de otros mundos. El artista se nutre del eco de lxs artistas que tiene al lado, lxs compañerxs de ruta. Parafraseándolo, podríamos decir que Yul junta formas de viento, (Puedes ver). Formas que están en el aire y que son inaprensibles. Es el tipo de artista que busca bajar esas formas indescifrables a una canción; un cometido difícil, pero que revela un modo de concebir el arte.


“Confieso que yo recién ahora estoy entendiendo por qué se hacen las cosas -reconoce. Es un nivel de comprensión que se adquiere solo con el tiempo. En un principio uno trata de ser un poco artesano y finalmente se va convirtiendo en artista”.


Dos corazones y un botón antipánico fue un disco terminado durante los primeros meses de encierro, en 2020. “Habla de las relaciones violentas y de violencia hogareña, aunque en el resultado y en la música no se refleje. Tiene una carga bastante densa. No lo hago con el sentido de visibilizar nada, simplemente me inspiró poéticamente hablar desde el lugar de una persona que se siente amenazada”. Lo recorrimos bastante minuciosamente y le dimos el tiempo que merece cada canción para explicarse en sus múltiples facetas. Adéntrense en su mundo.

Foto: Cin Rosenfeld


Belleza y masividad. “Cuando terminé este disco, que fue en el último proceso de encierro, ni siquiera tenía a alguien para cotejar las cosas en directo, por eso hay bastante inseguridad. Finalmente es algo que hago para mí, porque si lo hiciera pensando en los demás no sé si me resultaría. Quiero aportar la máxima belleza que se pueda, no seguir ningún tipo de moda masiva. Lo intento y a veces lo logro... Eso de no seguir a las cosas masivas, ¡seguro! [risas]”.


Intérprete. “La verdad es que me considero el peor intérprete, entonces siento que muchas veces eso se podría capitalizar mejor si uno escoge la persona indicada. Lluvia de piedras no hubiera entrado de ninguna manera en el disco si no hubiera sido por la épica con que lo canta Leandro [Fresco], con esos agudos de pecho y esa energía. Lo mismo con cada uno de los invitados”.


Talento argentino. “Yo miro muchos talents. Me gusta ver Operación Triunfo y veo el trabajo que hacen de interpretación, pero la música que me gusta no está cantada por grandes cantantes, sino por voces personales que un poco sufren el no poder esgrimir todo lo que tienen en la cabeza vocalmente. Lo valoro más que si pusieran a un sesionista vocal. Todos los cantantes que elegí son muy personales, no son voces de elite que podrían cantar ópera”.


Covers no. “Ya hay demasiado bueno como para replicarlo. Es una filosofía por la cual tampoco he grabado muchas veces covers. Algo que ya está bien hecho, si no lo vas a hacer muy novedoso mejor dejalo como está. O si no tenés algo interesante para decir… Puede sonar soberbio, pero es mi punto de vista. Se debe aspirar a un máximo de excelencia por más que se logre algo no tan bueno”.


Artista. “Confieso que yo recién ahora estoy entendiendo por qué se hacen las cosas. Mucho tiempo traté de trabajar, y al final creo que es más simple. Cuando entendés la esencia de una canción, de un artista o de un disco es porque se propuso que eso tenga como un… no sé qué se propuso [risas]. Es un nivel de comprensión que se adquiere solo con el tiempo. En un principio uno trata de ser un poco artesano y finalmente se va convirtiendo en artista”.


Profesionalización. “A veces, hay una profesionalización de la música que la va limitando. Hace poco vi un tutorial de un músico que mostraba la evolución de sus grabaciones: cómo grabó su primer disco, el segundo, cómo a medida que iba progresando compraba mejores equipos; y te aseguro que su último disco no tuvo ni el 10 por ciento del éxito del primero. No sé si toda esa cosa de grabar mejor es para todos. A mí me interesa cuando las cosas son auténticas y cuando reflejan el modo de vida del artista. No me interesa cuando se refleja la voz por un micrófono más caro”.


Grabación. “Siempre pienso que estoy trabajando con el final, nunca pienso que es un demo que grabo para después hacerlo bien. Entonces, ya la primera guitarra que grabo trato de microfonear bien, ponerme auriculares y que no se metan ruidos extraños, porque no va a haber manera de superar esa energía, estoy seguro”.