Mesa debate | ¿Qué pasa en la música actual?

Hacer diagnósticos en tiempo presente del estado de la música siempre es dificultoso. Sin el tiempo como aliado para ver cómo decantan expresiones que hoy son celebradas como 'nuevas', igual nos aventuramos a pensar qué está sucediendo. Para eso invitamos a cuatro colegas respetades a tener un intercambio donde se confundan el arte, la industria, la identidad, los feminismos y el diálogo siempre tenso entre tradición y presente.



Se acercaron a nuestros estudios Albina Cabrera (locutora y comunicadora, actualmente es Productora de contenidos para KEXP y prensa de El Mato a un Policía Motorizado, Zero Kill, etc), Sergio Sánchez (periodista, trabaja en Página/12 y en Sonidos Clandestinos de FM La Tribu), Ana Masiello (trabaja en digitalización y restauración sonora, forma parte del Colectivo La Tribu) y por teléfono salió Martín Graziano (periodista, colabora con distintos medios, editó libros como Estación Imposible. Periodismo y contracultura en los 70: la historia del Expreso Imaginario, Cancionistas del Río de la Plata y Tigres en la lluvia. La aventura de Invisible en El jardín de los presentes).


El recorrido: las nuevas generaciones de músiques | las nuevas audiencias | las distintas formas de consumo | los posicionamientos políticos | la irrupción de las pibas como un sujeto político | cómo se traslada eso a las estéticas.


Aquí la transcripción y el audio.


Maximiliano Diomedi: ¿Qué es lo que están viendo?


Sergio Sanchez: Nos encontramos con Albina en el festival La Nueva Generación, que es un festival muy específico que está buscando interpelar a una generación muy específica que se podría enmarcar entre pibes y pibas de clase media entre 18 y 25 años, en términos sociológicos o de marketing. Es una generación donde cada artista es muy distinto al otro, desde Ca7triel hasta Bándalos Chinos, hasta Salvapantallas. También de edades distintas, pero el público es el mismo. Y no son 100 personas, son miles de personas, tanto en Córdoba como en Rosario o en Buenos Aires. Yo no creo que haya una sola escena -entre comillas- renovando la música argentina. Creo que la música argentina está en constante movimiento y que hay múltiples escenas interpelando a más o menos público. Ayer en Sonidos Clandestinos estuvieron Don Olimpio, un ensamble que está reinventando la música popular argentina o el folclore, entre comillas. Y me parece que lo que están diciendo es super actual y también están interpelando a públicos nuevos que no tienen que ver con el público que asiste al Festival Nueva Generación. Me parece que la música está viva, después a alguno le gustará más o menos.


Albina Cabrera: Estoy de acuerdo, no hay una sola escena. Con estas nuevas audiencias que se están intentando interpelar y se están interpelando, una empieza a pensar qué pasó con esta década que se está cerrando, qué pasó con el rock. Hay muchísimas escenas básicamente porque el consumo musical y cultural se ha abierto muchísimo. No vamos a caer en [hablar de] la era digital porque ya es vieja historia, pero ha hecho mella en una generación que ya creció con una tablet, con un acceso a la música que no es en el formato de la obra artística del disco con 13 tracks que nosotros veníamos consumiendo. Respecto de lo que planteaba Sergio de La Nueva Generación, yo venía muy ansiosa por recorrerla. Yo me fui hace un año y medio y los headliners sucedieron en un año y medio. No había visto a Ca7riel y Paco Amoroso en vivo, no había visto a Duki, a Nicki Nicole… Salvapantallas ya no están más [risas]. A mí me interpelan personalmente esas cosas que siento que me dejan algo. Es muy romántico de mí decir esto, pero de la generación post Cromañón El Mató a un Policía Motorizado creo que va a ser mi generación, mi década. Trato de pensar un poco eso. Cuando me cruzaba con los colegas en la Nueva Generación trataba de escucharlos para ver cómo interpretan a estos proyectos musicales que fueron eyectados a la masividad. Yo los quería ver porque en un año y medio cambió todo.


Ana Masiello: Yo creo que los casos que nombran tienen algunas particularidades y es que todavía no se sabe cómo explotan, porque es un consumo super marginal. De hecho, muchos de ellos ni siquiera tenían un disco, eran grabaciones de forma casera. Mencionaban los festivales y yo me acordé de la Bienal [de Arte Joven], que es un público muy parecido y que hizo que artistas más under como Nahuel Briones, de tener un público al siguiente recital que fui ya tenía un público mucho más joven. Creo que es la oportunidad para que aparezca una escena que viene del interior, sobre todo en el pop y en el indie, que encuentra en esos espacios una difusión. Antes era más difícil entrar en Buenos Aires. Y sin dudas Cromañón cambió la forma de consumir, de producir y también de los lugares a donde vamos.


Maximiliano Diomedi: El surgimiento de los festivales tiene que ver con cómo se reorganiza la industria después de Cromañón. Hay una lectura. No mucho después, sino algunos meses después, ya existían los festivales compartimentando, con horarios…


Ana: Y sumo algo más: esta generación digital que a mí me parece interesante en lo relacionado a la tecnología. Hoy te podés descargar una aplicación que imita un sinte y podés experimentar un montón de cosas, pero además la tecnología hace que se escuche mejor cuando vas a ver música en vivo.


Sergio: Lo que pasó en La Nueva Generación es que está todo muy controlado. Por ahí la palabra no es controlado, es la que me sale. Yo arranqué yendo a ver a La renga o al Indio, en 2001 y 2004, entonces había otra relación entre los cuerpos. Salir corriendo y chocarte con la gente para no llegar tarde... Y cuando llegué al Nueva Generación me di cuenta que los pibes están super controlados, no solamente por parte del festival, sino de los pibes, ¿viste? Grillas que arrancan puntuales, pibes que sin querer te chocan y dicen: “Perdoname”. Creo que ese también es un nuevo modo de vincularse un poco más amoroso, si querés. Tiene un montón de análisis esto, pero me parece que esa cultura del reviente y la bengala ya no rige para nuevas generaciones. Nosotros somos una generación de transición entre los Redondos y estos pibes.


Ana: Y [era una cultura] de lo precario, porque íbamos a los lugares y te trataban mal…


Sergio: Sí, sí, estábamos acostumbrados a que nos traten mal…


Ana: … horroroso, los baños eran... Era parte del folclore.


Albina: Y ni hablar de dónde quedábamos nosotras en medio de este esquema. [Había] un abuso sistematizado respecto a nosotras, ni que hablar como profesionales... O sea, hoy por hoy, 2020, sigue costando que seamos convocadas y escuchadas. Me sigue costando hablar con colegas de lo que nos parece un show en vivo, de lo que nos parece un disco. Hay todavía distinciones a la hora de hablar. Es muy raro que nosotras nos pongamos a hablar de un disco stoner o heavy metal o de un metal. Hay algo que me llamó muchísimo la atención del Nueva Generación y es que la región se está prendiendo fuego, el mundo de está prendiendo fuego, los procesos revolucionarios en toda américa latina están encabezados por artistas populares y mainstream -hablo desde Bad Bunny bajándose de giras internacionales hasta artistas populares de Chile encabezando las marchas- y en este festival hubo un pronunciamiento y medio: Wos tiró una línea…


Sergio: 1915…


Albina: …1915, es verdad. Pero no interesa, está completamente invisibilizado. No hablo de Medio Oriente, hablo de Chile. Ahí empecé a ver una audiencia que no es ávida de la empatía.


Sergio: ¿Empatía política decís?


Albina: No, política, artística, todo.


Sergio: ¿Pero empatía…?


Albina: Empatía respecto de lo que le está sucediendo al otro. Y a la vez, desde una escena iberoamericana, de poder empezar a concebirnos como artistes de Argentina en medio de un mundo. Y cuesta. Argentina cuesta en ese pronunciamiento, se toma sus tiempos, muy encapsulada en lo suyo. Y no es casual que yo vea ese vacío de pronunciamientos cuando está decayendo el macrismo. No es casual ese vacío de mensajes, de inclinación cultural hacia plurivoces. No es casual y me llamó la atención. Me encanta el glitter, me encanta que todo se streamee, que subamos storys, los likes, las reproducciones, pero me interpelan otras cosas y siento que hacia afuera interpelan otras cosas.


Ana: Yo me preguntaba si nuestra generación… Porque hay bandas que tenían posicionamientos políticos, pero hay ciertas escenas donde no se tocaban esos temas. En estos días estuvimos en un festival con La Tribu y estuve revisando algunas cosas del archivo y encontré un video cuando hicimos Cuerpo. Canciones a partir de Mariano Ferreyra donde Gabo Ferro cuenta que cuando escribe el tema y lo compone, empieza a llamar a diferentes músicos (esto fue a fines de 2010) y que le dijeron que no se querían meter en cosas políticas, que quedás marcado o marcada. Y él decide hacer esa canción sin esas personas, marcando esa ausencia. Y no fue hace tanto. Y yo estoy segura que las personas que llamó son personas que seguro son muy cercanas.


Albina: Sí, pero Gabo Ferro debe tener 45 o más años. Yo tengo 31, yo no crecí yendo a ver a la Renga, sino a Él Mató.


"Yo arranqué yendo a ver a La renga o al Indio, en 2001 y 2004, entonces había otra relación entre los cuerpos. Salir corriendo y chocarte con la gente para no llegar tarde... Y cuando llegué al Nueva Generación me di cuenta que los pibes están super controlados, no solamente por parte del festival, sino de los pibes, ¿viste? Grillas que arrancan puntuales, pibes que sin querer te chocan y dicen: “Perdoname”. Creo que ese también es un nuevo modo de vincularse un poco más amoroso, si querés" (Sergio Sánchez)

Ana: ¿Y en la escena indie?


Albina: Lo que pasa es que hoy por hoy el indie rock no es la moda que está imperando, no es el story que te comparte el influencer musical. Lamentablemente estamos hablando en estos términos. Pero sí lo que veo es que la segunda ola migratoria más importante de Centroamérica está pegándole a pibes de 20 o 25 años que hacen rock y no es casual entonces que el hip hop, el rap en Chile o en Centroamérica, sean una de las cosas más efervescentes. O que los artistas LGBTIQ+ sean los que están llevando los mensajes. Hablo de Luisa Almaguer o de La bruja de Texcoco que son artistas trans. En esa multiculturalidad en que está hablando el mundo no veo a Argentina yendo por una identidad, sino que está yendo por una nueva forma de ese consumo. Y de nuevo, no es casual que sea en medio de una crisis económica y cultural profunda donde el artista tiene que sobrevivir. Nos pasa a nosotros mismos como periodistas, como freelancers. Este último momento político ha sacado lo peor de nosotros, ir atrás de “a ver si agarro yo o lo agarra el otro”, “a ver si se cierra esta radio y dónde puedo mandar el CV”, “bueno, saco un single porque no me alcanza para el disco”. Todos esos planteamientos hacen a la forma de cultura que hacemos. Estaría bueno decir por qué estamos eligiendo eso en vez de otros planteos artísticos un poco más integrales como la obra de los 12 tracks. Es muy caro hoy hacer discos de 12 tracks y que te lo editen en vinilo, CD, cassette… ¡muy caro!


Ana: ¿Y por qué pensás que Wos sí? Porque yo pensaba en lo hegemónico, quizás su discurso político le quita seguidores…


Albina: Wos aguante. Por eso lo rescatábamos.


Sergio: De hecho, uno de los gestos musicales más importante del año fue la canción Canguro que salió dos semanas antes de las elecciones y fue uno de los gestos musicales con más resonancia. Y es el artista más convocante y revelación de año. No es casualidad, no es un marginal. Va a hacer dos Luna Park ahora, si es que la convocatoria fuera importante, ¿no?


Maximiliano: Y con una obra que tiene detalles musicales muy interesantes. Hay también un discurso musical que se sostiene y en el que uno puede encontrar links con cierta tradición…


Sergio: Sí, con Los Redondos, por ejemplo. Hay dos canciones que tienen links con Los Redondos: Luzdelito y después en Canguro donde mete: “Fijate de qué lado de la mecha te encontrás”, un link a Queso Ruso.


Albina: Wos no habla de tener joyas y gastarse la guita.


Sergio: Tampoco los raperos de su generación lo hacen, hablan más de amor, quizás.


Albina: A lo que voy es que a mí como argentina me interpela más un pibe que dice: “Fijate de qué lado de la mecha te encontrás”.


Ana: Es que es interesante pensar qué consumía él…


Sergio: Claro, él viene de padres militantes políticos, musicales…


Ana: …claro, y Los Redondos o La Renga o un montón de esas bandas tenían un discurso político y quien se formó con eso naturalmente llega a esos lugares.


Sergio: Hay un pibe que se llama Acru que tiene un discurso muy político y muy fuerte, y es de la misma generación de Wos, Duki. Lo que pasa que Acru no llega a ser todavía masivo como es Wos. Uno no puede explicar por qué Wos es masivo y Acru no. Pero hay toda una generación de raperos y raperas que están diciendo cosas que son interesantes y después otras que eligen un discurso más despolitizado. Duki, por ejemplo.

"Hoy se habla de crisis del rock y tenemos a las principales líderes del rock que son mujeres. Por ejemplo, Marilina Bertoldi, que es contemporánea y nadie está hablando de eso. La ven como la mujer lesbiana que logró tal cosa, cuando básicamente lo que está haciendo es rockear mega bien con artistas como Patti Smith en su haber, Iggy Pop en su haber, Sherley Manson y muchísimos otros colores" (Albina Cabrera)

Maximiliano: Hace un rato, Sergio, hablabas de la nueva generación que está reinventando la música. ¿Ustedes detectan que hay una reinvención, que se encuentran elementos y detalles que no estaban del todo combinados, que hay algo nuevo?


Sergio: La palabra nuevo es un poco fuerte. Yo dije reinventar, pero no sé hasta qué punto hay una reinvención. Yo creo que hay un diálogo con lo anterior siempre. Romper un poquito y sumarle algo. Yo lo que vi en La Nueva Generación es que el rock aparece como un perfume. Martín Graziano dice que el tango es un perfume hoy, que muchos rockeros tienen el tango como un perfume porque las letras tienen que ver con el tango, pero la sonoridad es otra. Y a mí me parece que el rock está ocupando ese lugar para muchas generaciones. Está en la actitud, en los modos, en la manera de pararse en el escenario, en la ropa, en algún acorde… O sea, cuando veo a Ca7riel y a Paco en algunas actitudes es rock, pero es inclasificable lo que hacen porque no es ni rock, ni trap, ni rap, ni funk, ni reggae. Hacen nada y hacen todo. Eso para ir a un extremo, porque después tenés a Mateo Sujatovich, de Conociendo Rusia, que lo que hace es un rock clásico con una poética más actual. Bándalos Chinos agarra los clásicos – Virus, Soda, Bee Gees y Génesis- y habla sobre la storys de Instagram. Lo que veo es mucho trabajo desde la producción.


Ana: A mí me parece muy interesante el no respeto al género, que puedan atravesar muchas cosas. Incluso mezclar instrumentos.


Sergio: Anoche fui a ver a Chita. Llenó Niceto. Me interesaba verla, es una chica de 22 años, creo. Hace una especie de neo soul, neo jazz, canta muy lindo… Fuimos con una amiga y cuando salimos hablábamos: hizo una canción pop, después subió Ca7riel y rapearon, y creo que si ella hacía un reggaetón o un funk, hiciera lo que hiciera, el público no se iba a sorprender. Y los pibes tampoco tienen remeras de rock. En esa generación no hay identificación con una tribu o con una corriente musical. Chita podría haber hecho cualquier cosa, cualquier género que se les ocurra, y no iba a ser una sorpresa. Cuando Bersuit empezó a hacer cumbia era música de la que no había que escuchar, y hoy esta piba puede hacer lo que quiera y nadie se va a alarmar.


Albina: Nosotros íbamos a shows para liberarnos de muchísimas cosas que te sucedían en la vida. Una iba a disfrutar y era un momento de liberación. Y ahora siento que es una cuestión más contemplativa, que si bien tenés una interpelación artística, ves a un montón de públicos distintos. También el acceso a internet hace que una piba como Chita se haya criado con otros géneros que quizás no le eran tan naturales o argento, como crecer escuchando a Fabi Cantilo. A mí me gusta el rock y me va a gustar siempre, como me gusta la cumbia villera. Yo veo que esta apertura, esta democratización de estímulos musicales, permite que tengamos a Chita -que se la recontra banca en un género que no es super argento- pero también siento que no le está tocando a la remera de rock. El público no está yendo a ese escape que representaba el rock en otro momento. Pero creo que va a haber un reverdecer, porque entiendo que nuestra identidad tiene que ver con géneros musicales como el tango, el folclore o el rock nacional, cosas que nacieron de acá. No es casual que en los festivales internacionales más importantes del mundo esté tocando Fémina con Iggy Pop, o Chancha Vía Circuito con ese discazo con el Chango Spaziuk. Son los que están yendo a los escenarios internacionales, porque el público internacional necesita formar parte de una comunidad lejos del estímulo likero, influencer y mega mainstream que nos vendieron como ‘llegar’.

Se suma a la charla por teléfono desde La Plata Martín Graziano.


Martin Graziano: Lo que yo creo que ha sucedido en los últimos años es que al evaporarse definitivamente el formato físico, las plataformas de streaming como Spotify han cambiado radicalmente la forma de consumo de la música. Actualmente es casi la única manera en que se consume. Tenés la revitalización del vinilo, pero el vinilo es una forma de consumo cultural de clase media, es como un regalo ejecutivo de una compañía, no tiene que ver con el consumo de la música, sino con el status cultural, que es otra cosa. Es muy loco, conviven dos cosas creo yo: se evapora su condición física y se evapora también su condición de abstracción, porque hoy por hoy la música se escucha como se escuchaba hace 150 años: una especie de fondo para algo. Yo siento que no se escucha música prácticamente. Hay música para tal cosa, música para tal otra… Pienso en las publicidades que pone Spotify: música para cocinar, música para otra cosa, pero nunca hay música para música. Por eso lo relaciono con que retrocedimos 150 años, porque es música para acompañar los momentos, música como se hacía al principio de los tiempos: música para ir a la guerra, música para hacer el amor, música para dormir un niño. Con el comienzo de la música grabada, en el SXX aparecía la posibilidad de abstracción, de valorización de la música per se, como escucha pura. Después, eso devino en valorización cultural o movilización cultural alrededor de la música. Eso se perdió, o se está perdiendo. No quiero ser pesimista porque sé que hay mucha gente que escucha música de otra manera, pero sí siento que los discos y la música -como dijo Sergio Rotman en una entrevista- es como una commoditie, como tener el aire acondicionado puesto. Es música de fondo. Yo lo veo no sólo en las nuevas generaciones, sino en la que me corresponde: se escucha música de esa manera, pasan de largo los discos. Y lo hablo con muchos músicos. Están angustiados porque sacan un disco al que le dedican dos años de sus vidas y a las 24 horas ya es viejo y ya nadie lo escucha. Se reseñó y pasó de largo. No sé qué les parece a ustedes, si es muy fatalista.


Albina: Yo no estoy de acuerdo, pero entiendo tu punto, porque creo que lo que habita son muchos puntos de vista, muchos públicos y muchas escenas. Una cosa es la crisis del disco y otra es la crisis de consumo musical. La música va a seguir salvando a la gente ahora y en cualquier otra era. Lo que sí me parece es que los centros de divulgación están cambiando sus criterios y ahí sí estoy con vos en que se ha debilitado el criterio musical. Las unidades de negocios de los medios, los condicionamientos que tiene un musicalizador para pasar tal o cual artista, cómo están los levels alrededor del mundo, eso sí me parece que está en jaque, no así la música.


Martín: Son dos cosas distintas. La música va a seguir existiendo y hasta podría decir que hoy tal vez se hacen mejores discos que antes. ¿Que la música va a seguir salvando gente? Ni hablar. Estoy hablando de la música como vehículo de transformación cultural masivo, como lo fue hace un tiempo. Claro que si nos ponemos con la lupa a ver casos particulares vamos a encontrar un montón de cosas. También son estratos diferentes. Otro estrato sería el del disco. En realidad, la industria -que se decía que estaba en crisis- está en su mejor momento, porque no fabrica nada y cobra lo mismo. Es decir, no tiene que poner plata para fabricar nada. Todos los tipos que laburaban en sellos ahora laburan en distribuidoras digitales que básicamente son los nuevos sellos. La plata entra igual y los músicos la ven menos. Es decir, la industria está chocha. Cambió, se metamorfoseó. Por eso decía que son cosas diferentes: una cosa es la música como arte, o como quieras llamarle; otra cosa es el negocio alrededor de la música; y otra es la música como vehículo de transformación social. Yo me refería puntualmente a este último. Lo noto en los músicos con los que hablo. Hay una angustia por cómo pasan de largo las cosas. La capacidad de atención se ha reducido de manera drástica en los últimos años. Habrá que ver cómo evoluciona, pero es medio preocupante en un punto, ¿viste? Yo no quiero ser fatalista ni nada. Hay un montón de transformaciones colectivas y culturales que están sucediendo en este momento y son recontra celebrables, y me siento feliz de ser contemporáneo a ellas, pero quizás la música en ese sentido ocupa un rol diferente al que supo ocupar durante la contracultura.

"A veces siento que como críticos somos medio perdonavidas, medio paternalistas con la generación del trap. Ca7triel tiene 26, 27 años. No son nenes, ¿no? Por ahí dicen una cosa intelectual con la que uno coincide y es lo menos que les podemos pedir. Hay una generación que esto ya lo vio hace 60 años. ¿Qué otra cosa me podés decir al respecto que exceda el parámetro de tu valoración intelectual sobre los acontecimientos que te rodean?" (Martín Graziano)

Ana: Yo, al contrario de lo que ves vos Martín, siempre pensé en el disco como una limitación, y mirá que yo trabajo con soportes físicos. El límite del disco, ¿no? A mí me parece interesante que no exista ese límite. Hoy hablábamos de los que sacan una canción, pero quizás hay otros que sacan 25.


Albina: Claro, no te limita la búsqueda artística, ni en pedo.


Ana: Exactamente. Yo siempre lo vi más como una limitación. Sí siento que se perdió algo que yo valoro mucho, porque desde lo visual me interpelaba mucho: el arte de tapa. En el vinilo, sobre todo, que te daba un tamaño que te permitía una apreciación estética con tapas que decías: “Esto es realmente una obra de arte increíble”. Hoy queda más chiquitita.


Sergio: Y la información del disco también, porque en Spotify no podés poner de quién es la canción o quiénes son los músicos, solamente escuchás lo sonoro.


Martín: A mí las limitaciones en general me parecen muy útiles, es como el marco en el que vas a pintar. De esa manera nace la idea del disco. Eso no quiere decir que eso no se rompa permanentemente y que estemos jugando con eso. Respecto del formato del disco, en sí mismo el disco como obra, la forma en la que está planteado, la desmaterialización… se podrían incluir los créditos. Porque el disco como objeto cultural está enmarcado en un contexto que es el que nos permite pensar. A mí muchas veces me dicen: “Che, ¿te reseñás este disco?”, y me mandan el link en Spotify…


Sergio: Yo digo lo mismo: “Mándame la información”. Quién grabó, qué invitados hay…


Martín: Yo pido los créditos siempre, sino no se puede ni pensar. Es como que te manden Artaud en un MP3, nunca lo escuchaste en tu vida y no sabés si fue hecho en 1973. Una cosa es escuchar Artaud en diciembre de 1973 y otra en diciembre de 2019, o en 1976. Son cosas radicalmente diferentes. Quiero decir, eso para arrancar. Por eso son todas discusiones diferentes. Pero ni hablar que si nosotros como periodistas queremos hacer un trabajo de escucha más o menos serio, hay una especie de pauperización. Igual, insisto, se puede solucionar. Por ejemplo, que Spotify incluya los créditos. Sin decir lo que eso significa para los intérpretes porque los tipos grabaron en un disco y no figuran en ningún lado, es medio terrible. Todo el mundo lo escucha y nadie sabe que el que toca es él.


"Las mujeres y disidencias no son la excepción en las bandas. Aparecen casi mitad y mitad. Eso es lo nuevo del pop. Y creo que si aparece otro sujeto político necesariamente va a salir algo nuevo. Es imposible que no salga algo nuevo. Si ese sujeto político participa en la composición va a salir algo nuevo" (Ana Masiello)

Maximiliano: Tengo la impresión de que cuando hablamos de la actualidad de la música describimos mucho las condiciones en que se desenvuelve la industria y hablamos poco de arte, que al fin y al cabo es lo que a mí más me interesa desentrañar: cuál es el ideario que hay detrás de una obra, con qué tradiciones dialoga, qué límites está rompiendo, qué materialidades suman, si suman ambientes o no, si es acústica, eléctrica…


Martín: Podemos hablar de eso. El otro día fui a ver a Patti Smith y se me ocurrieron muchas cosas después de haber leído algunas cosas que sucedieron en el festival La Nueva Generación y otras más. Hablemos de trap.


Maximiliano: Ya estuvimos hablando.


Martín: A mí hay cosas que me gustan mucho, otras menos, depende del artista y de la canción. Porque también muchos de ellos no tienen obra suficiente como para hacer una evaluación general, porque con cinco canciones no se puede decir demasiado, podemos decir algunas cosas. Después de haber visto a Patti Smith y de haber visto a Melero la semana anterior, lo que me pasaba es que a veces siento que somos medio perdonavidas, medio paternalistas como críticos con la generación del trap. Ca7triel tiene 26, 27 años, no son nenes, ¿no? Por ahí dicen una cosa intelectual con la que uno coincide… Leía que en el festival decía algo entre un tema y otro, y es lo menos que les podemos pedir. Nosotros tenemos una generación que esto ya lo vio hace 60 años. ¿Qué otra cosa me podés decir al respecto que exceda el parámetro de tu valoración intelectual sobre los acontecimientos que te rodean?


Albina: Yo puedo decirte algo que creo que son los nuevos mensajes que tienen que ver con esa lectura que están haciendo las pibas a la hora de hacer música, que es la lectura que le está faltando a los periodistas y a los comunicadores hoy por hoy para poder entender esas crisis de discos, escuchas, o este virar hacia otras sonoridades. Cada un hombre hay siete mujeres. O sea, demográficamente hay algo que está pasando y el empoderamiento internacional -hablando específicamente de la cultura y de la escena musical- ha movido cosas que a los periodistas de hace muchísimo tiempo, a los nuevos y a los que vendrán (por suerte menos) les está costando poder leer. Hoy se habla de crisis del rock y tenemos a las principales líderes del rock que son mujeres. Por ejemplo, Marilina Bertoldi que es contemporánea y nadie está hablando de eso. La ven como la mujer lesbiana que logró tal cosa, cuando básicamente lo que está haciendo es rockear mega bien con artistas como Patti Smith en su haber, Iggy Pop en su haber, Sherley

Manson y muchísimos otros colores.


Ana: Y no me parece casual que sean mujeres y lesbianas las que traen un discurso político fuerte y un posicionamiento político fuerte. Cuando tuvimos que nombrar artistas nombramos un montón de varones y cuando tenemos que hablar de discurso político empiezan a aparecer los nombres de las mujeres.


Albina: Exacto.


Martín: Yo creo que son cosas muy distintas todas.


Albina: No, estamos hablando de la música básicamente. Ser mujer no es distinto, es básicamente lo mismo, eso es lo que estamos discutiendo. Lo que estamos trayendo es una explicación que quizás para nosotras es común, que tiene que ver con hacer rock, hacer música y generar esos cambios que vos estás pidiendo y no los estás viendo, y que quizás están viniendo de estas voces de mujeres y disidencias que los comunicadores musicales de casi siempre no las están interpretando. Y me parece bien que no lo hagan. No te lo estoy diciendo en contra, lo estoy diciendo porque está surgiendo algo nuevo a analizar y está respondiendo a preguntas que te estás haciendo vos, que me estoy haciendo yo y nos estamos haciendo todos en esta mesa.


Martín: Insisto, una cosa es lo cultural, político y social; otra cosa es lo artístico-estético que se entrecruzan. Por supuesto que yo veo lo que ha sucedido los últimos años con respecto al feminismo y la aparición de las mujeres como actores protagonistas en una tradición (si hablamos de rock) que estaba dispersa, que es la de las mujeres en el rock argentino. Y por suerte Marilina Bertoldi, o Lucy Patané, o Candelaria Zamar, o Marina Fages, se han encargado no de reconstruir sino de armar una genealogía posible, revalorizando el disco de Gabriela de 1972 o el laburo que hizo Celeste Carballo. Ahí hay una nueva mirada que no sólo es hacia adelante, sino también hacia atrás. Me parece muy importante que tanto desde los periodistas (varones, mujeres y disidencias) como desde los artistas… lo más fructífero va a aparecer cuando no sólo se mire para adelante, sino tratar de reconstruir el pasado inmediato para pegar un salto hacia adelante.


Ana: Pensando no en el trap, sino en el sentido de banda, veo que entre les pibites de veinte pocos ya las mujeres y disidencias no son la excepción en las bandas. Aparecen casi mitad y mitad. O no solamente cantan, sino que aparecen bateristas, tecladistas, en roles no tradicionales. Eso es lo nuevo del pop. Y creo que si aparece otro sujeto político necesariamente va a salir algo nuevo. Es imposible que no salga algo nuevo. Si ese sujeto político participa en la composición va a salir algo nuevo.


Albina: Seguimos hablando de la crisis del rock, pero las últimas bandas de punk, heavy o stoner son de minas latinoamericanas. Chabonas que meten esos discursos ahí adentro. Volvemos a las crisis inmigratorias que tiene a les artistes estando ahí. Y cuando hablás de ese recambio, se da también en que nos vemos a nosotras acá charlando. Esta misma mesa hace cinco años tenía a los mismos periodistas de rock que te reseñan un disco. Por ejemplo, la Rolling Stone tardó 20 años en poner a Fabi Cantilo en la tapa. ¡Dale hermano! Y son los colegas con los que vamos a cubrir todos los fines de semana shows. No es que de repente es un tipo de 60 años el que decide la tapa de la Rolling. ¡Ni en pedo! Son pibes como nosotros que tienen hermanas, primas empoderadas, y todo eso. Cuesta muchísimo tomarnos como par. Cuesta muchísimo nuevamente tener esa lectura y tenernos como sujeto político y ponernos en lugares decisión como bookers, como prensa, como publicistas, como managers, como periodistas…


Ana: Técnicas…


Sergio: … ingenieras de Sonido…


Albina: Claro, un crisol tan tremendo que todavía seguimos diciendo “la primera mujer técnica o “la primera…”. Yo estoy invitada acá por eso, porque estoy trabajando en KEXP, por ser la primera Latin Content Producer ahí. Y es un garrón.


Maximiliano: ¿Acá?


Albina: Acá no, hablo de la generalidad. Hace semanas que volví y hoy me están saludando colegas que te clavaban el visto en sumario y ahora me mandan sus CVs para entrar a KEXP. Estamos hablando de esa comunión de colegas que analizan la música de nuestros tiempos. Para mí es caduco todo eso.


Ana: Para mí es importante ver desde lugares como La Tribu qué es lo que está pasando porque es lo que va a ser importante dentro de cinco años.

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