Lucio Mantel

Todas las formas de estar es el quinto disco de Lucio Mantel. Lo presenta este sábado en un concierto circular y con ocho músicos en el Xirgu Untref. Antes, compartimos una charla en la que nos metemos de lleno en el mundo que creó junto a Axel Krieger y Manu Shaller como productores. Hablamos de la composición, de su voz como el hilo que une todas las canciones, lo complejo y lo simple, y la industria de la música.

La canción Todas las formas de estar (que da el nombre al disco nuevo de Lucio Mantel) merece un pequeño tratado. Su subtitulo bien podría ser aquella línea del poema de Walt Withman que dice: “Contengo multitudes”. Uno es uno y es, a su vez, un caleidoscopio por donde se expresa el mundo entero. Y esta canción, con sus distintas líneas y posibilidades que se abren en el relato, es un poco eso. Quien lleva el hilo está desarmando su historia (que se resquebraja como por momentos lo hace su voz) y viaja en tiempo y espacio a distintos lugares para encarnar y habitar distintas biografías, o para probar todas las vidas posibles que ya no vivirá (¿quién nos quita la ilusión de que con solo mencionarlas, quizás, un poco, las estemos viviendo?). “Yo tengo a la vez todas las formas de estar”, canta y repite, y en algún momento de esa repetición uno acerca el oído al parlante para descular si no será que en realidad quién habla es la canción y no Lucio, la canción con mayúsculas, tan camaleónica y maleable a lo largo de su historia, que tiene vida(s) propia(s) y termina siendo lo que quiere ser.

“Hace poco encontré en la computadora un videíto donde estoy tocando la melodía de esa canción y es en enero de 2012", nos contó Lucio Mantel en el piso de FM La Tribu. "El recorrido de una canción va transformándose. Todas las formas de estar apareció como una idea y cómo iba a ser el camino de la letra. De hecho, tenía muchos cuadernos y en cada cuaderno escribí una letra distinta. Cualquiera de ellas podría haber sido la letra de esta canción y la canción habría sido igual. Es una idea que va muy por encima de la letra concreta”.


Hay un momento en que uno entiende que el mundo es más que el ombligo propio, que hay miles de realidades distintas coexistiendo, y que por eso es tan difícil comprenderlo. “Yo siento que esta es una canción de la edad. Voy a cumplir 43 años en octubre. Esta canción es el fruto de entender que hay cosas que no voy a ser o no voy a hacer. La primera vez que la toqué, hace unos años, decía: 'Ya no voy a ser futbolista o una estrella de rock'. No quería ser estrella de rock, pero quería tocar rock. Hice música que me llevó en una dirección que me encanta, pero también toda decisión -incluso las acertadas- implica descartar otras decisiones. Cuando me di cuenta que estoy acá, y el estar acá hace que yo no pueda estar en otro lugar, eso disparó la fantasía de relatar en todos los lugares donde podría estar. Empezó así, hablando de lo real. Y en un momento traspasé la barrera de la realidad y me extendí fuera del tiempo y del espacio, y aparecí en otras épocas. En otra libreta también era mujer".


- ¿Y por qué quedó afuera?


- Maqueteando, en un momento decís: “Voy a grabar una voz para esto”. Y a veces pasaba que cuando cantaba algo distinto a lo que había grabado en la maqueta, Axel me decía: “Pará, decía otra cosa la canción”. Él ya se había casado con eso. Y está perfecto… Para mí podía tener un montón de letras


- Pensé que la mención a ser una mujer era para que no se piense que podía haber una especulación con la época.


- Bueno, no. En realidad, sí. Ahora que lo decís… No me acuerdo cómo fue el orden… Creo que decía “Doy de mamar a mi bebé”, en lugar de “Veo crecer a mi bebé”. Ahí es donde era mujer. Yo, cuando compongo, a veces pienso que si vos ponés en una letra una palabra que llama demasiado la atención, cortás el fluido de la canción. Entonces, si yo decía una frase que te sacaba mucho de lo que estabas esperando que pase, en un punto cortás el fluido ahí. Igualmente hay un montón de motivos por los que uno decide poner una cosa o dejar otra, y en un punto yo me permito también hacer la vista gorda, en el sentido de que una canción puede ser así y puede ser distinta y va a ser la misma canción [risas]. Eso, haciendo un disco, lo pienso muchísimas veces.

Ahora vamos a Todas las formas de estar, el disco. Fue grabado en dos etapas y empezó siendo un EP de cuatro canciones que tardaron bastante en desarrollarse. Todo lo que tiene que ver con el audio y el diseño estético está vinculado a la presencia de Axel Krieger. “Yo acababa de volver de una gira por Europa en la que estuve con él. Viajamos juntos a una residencia en Dinamarca y ahí surgió una afinidad hermosa y complementaria, porque somos músicos muy distintos”, aclara. Recuerda que estaba bastante perdido antes de encarar la producción del disco. “En todos los discos me pierdo, pero en éste mucho más”, se sincera. En un momento de la búsqueda de productor le pidió algún nombre a Krieger, hasta que se le prendió la lamparita y le dijo: “Tenés que ser vos”.


La otra parte del trabajo la completó con Manu Shaller, con quien ya había trabajado en Confín (2015). “Son dos maneras de trabajar muy distintas. Con Manu -con quién también hice la música de una película documental sobre el malamabo- ya nos conocemos de memoria, sabemos cómo compatibilizamos. Y además trabajamos con la banda en vivo, fue un proceso de banda. En esas canciones se grabó en vivo, todos tocando juntos, a diferencia de lo que grabamos con Axel”, relata. En resumen, se trató de procesos bien distintos, a tal punto que su miedo era que se notara la diferencia entre la producción de uno y otro. “Creo que no, que todas las canciones suenan muy distintas, con un hilo que se encontró. Un poco porque Manu mezcló todas las canciones”. Y por el hilo de su voz, agrego yo.


Foto: Lucio Dodero


Nubosidad variable. La tapa es un cuadro de Marina Fages en el que Lucio Mantel está sentado sobre una piedra, al lado de un fueguito, con un pajarito muerto en la mano, rodeado de un bosque misterioso y un cielo tormentoso que ilumina la noche. “El tipo de la tapa es un Lucio posible”, dice.


En el recorrido de la charla volvimos a hablar de la composición, que es uno de los temas recurrentes cada vez que se produce el diálogo: “Componer puede ser muy fácil y también podés estar años sin que se te caiga una idea. Encontrar una canción que tenga un alma dentro, un color, es difícil. Para mí la dificultad puede estar en cualquier lado”.


Inmediatamente después caímos en la dicotomía complejidad-simpleza. ¿Qué es la complejidad en el arte? ¿Cuál es la medida del arte? ¿Quién es el mejor? “¡Qué me importa quién es el mejor!”, dirá no sin antes elogiar al mexicano David Aguilar, con quien compuso la hermosa Traidor del cielo: “Es un compositor fuera de serie. Es el maestro más grande que yo encontré de mi generación, más allá de los gustos. Muy prolífico y muy genial. Con una sensibilidad fuera de serie y una inteligencia impresionante”.


La charla completa la escuchan abajo. Aprovechen a verlo en el Xirgu Untref. Abre la noche El Príncipe Idiota y la invitada especial será Juli Laso. Después no volverá a tocar en Buenos Aires por un tiempo.



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