Juguetes Perdidos

Una mirada sobre Recuerdos que mienten un poco junto a los integrantes del colectivo JP.


Ignacio Gago y Leandro Barttolotta integran el colectivo Juguetes Perdidos. La sola mención del nombre alcanza para entender desde dónde hablan aunque no es suficiente para vislumbrar lo fundamental: que son portadores de un ricoterismo que no se queda en el ritual, sino que se piensa a sí mismo en cruce con la política y con las propias prácticas. Desde ahí irradian e intervienen. "El ricoterismo era un dispositivo-hospedaje para todos los heridos. Ahí entraba todo el cachivachismo. Siempre lo decimos: había algo de hospedar y alojar a las vidas infames, incluso a lo que marginaba la sociedad", explica Leandro.


La salida de Recuerdos que mienten un poco, el libro de conversaciones entre el Indio Solari y Marcelo Figueras, es una nueva oportunidad para conversar con ellos respecto de uno de los acontecimientos culturales del año.



Genealogía. "Al libro hay que ponerlo en una genealogía donde el Indio nos habló a nosotros, a un nosotros con mayúsculas, amplio, generacional y político", dice Ignacio Gago. A la hora de detallar cómo se construyó ese derrotero enumera la conferencia de prensa en Olavarría en 1997 como punto de partida, el documental donde habla de su enfermedad frente a Mario Pergolini y este libro como última posta.


Hay que decir que el momento en que aparece esta nueva obra de Solari (es necesario pensarlo así) es peculiar, tanto a nivel país como en su propia vida. Dado que no habrá más conciertos, es la posibilidad de vivir un nuevo tipo de experiencia con él. "No sale como un manual o una bajada de linea en medio de un ricoterismo activo, o con el Indio tocando", acota Leandro Bartolotta. "Aparece en un momento de derrota, entonces las condiciones de lectura del libro son de repliegue y cierta soledad. Y a su vez es una oportunidad para revisitar ciertas derrotas y ciertas oscuridades que nunca se pudieron abordar de manera colectiva".


Una de las preocupaciones que explicitan desde el colectivo tiene que ver con no "coyunturalizar" lo que el Indio charla con Figueras. Es decir, no leerlo nada más que en diálogo con el presente político puro y duro. "Los momentos más zarpados son cuando el Indio agujerea un poco cierta obviedad de la coyuntura y de la época -dice Leandro. Cuando piensa una vida con las ambiciones al mínimo, o [se pregunta] cómo puede ser que hoy en día se tolere una vida que no esté expuesta a riesgos. Cuando vos ves eso en contraste con la época es impresionante lo que pasa ahí. Es mucho más rico pensar qué pasa hoy en día con las subjetividades, qué pasa con las alianzas que no se pueden sostener o qué pasa con lo autogestivo".


Me voy a comer tu dolor. Son muchos los pasajes que resuenan en lo hondo de la existencia. Hasta es recomendable leer alguno de ellos como tiros por elevación a los artistas complacientes. Aquí uno: "El artista no tiene que formar parte del sentido común de la sociedad, debe cruzar la frontera". Otro: "Esas experiencias [se refiere a la psicodelia] me ayudaron a apostar distinto, a vivir apasionadamente, a creer que hay que hacerse cargo del dolor de los demás. Como puedas, ¿eh? Como dé tu valentía, pero hacerlo". ¿Cuánto artistas, del palo que sean, están dispuestos a hacerse cargo del dolor de los demás?


"Las canciones intentaban proteger el estado de ánimo de la gente, blindarlo de la censura; ese era el sentido de nuestro cabaret político. No olvides que salíamos de la dictadura y nos metieron en la cabeza una hiperinflación espantosa. La gente no se da cuenta lo que cuesta recuperar el estado de ánimo. Dejar atrás la depresión que produce una hiperinflación te puede demandar años, y arrastrar varias generaciones en el barro. La valentía es eso, mantener el estado de ánimo en las peores circunstancias" (Indio)

Un último secuestro no. Es importante que en una época como la que vivimos alguien haga hincapié en lo fundamental que es no perder el estado de ánimo. La posibilidad de contrapuntear entre los 80s y la actualidad nos permite cotejar contextos. "Insiste mucho con la inflación, la hiperinflación, con la contracultura, con el desafío de hacer autogestión, con la libertad, con el precio de correr riesgos éticos, políticos, estéticos -rescata Ignacio. Todo eso no es bajar linea, sino que son citas entre generaciones, pasajes".


"Lo que significaba la hiperinflación fue terror cotidiano - agrega Leandro. Y son cuestiones que quedaron sin pensarse desde un lenguaje militante, el lenguaje político... Incluso la crítica radical que hace al alfonsinismo como un modelo de subjetividad de mierda. Son cosas clave y ahí sí vuelve a conectar con el presente en el sentido más profundo: lo que está mucho más allá, las fuerzas, los deseos, los afectos que hacen a la época".


"Es un libro para seguir pensando qué se hace con la muerte, qué se hace con las vidas que a priori se definen como no políticas, Arma una especie de cartografía de dolores que no se pudieron revisitar, dolores que quedaron trabados en los cuerpitos solitarios. Muchos de esos cuerpitos están leyendo el libro hoy. Y tiene un filo que es impresionante".

Recorrido. Trasvasamiento / la avalancha del odio después de Olavarría / Hiperinflación / Bulacio / la vida expuesta a riesgos / la fragilidad / Skay / las apuestas existenciales y vitales que se hacen sin tener red / hacerse cargo del dolor de demás / ¿cómo conmovés al que no conocés? / el arte como modo de contaminar la cultura / el cabaret político.

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