GASTÓN MASSENZIO | Señal de ajuste

Gaston Massenzio acaba de editar lo que llama el disco de su vida. Si sus discos anteriores tenían una impronta conceptual, éste parte de una pregunta más profunda: ¿Qué quiero comunicar con la música? "Si bien me lo he preguntado siempre, esta vez tomó una fuerza más rotunda”, nos dice. Abajo la charla para leer y escuchar.

Fotos: Nora Lezano


El estado de whatsapp de Gastón Massenzio tiene una frase del poeta Vicente Luy: “Si tus palabras no atraviesan las paredes / modifica tus palabras”. No es cualquier frase ni cualquier poeta y parece que funcionara como una especie de recordatorio para los tiempos que corren. No es que Gastón haya modificado su modo de componer ni de cantar para atravesar los muros (¿o sí), pero hay indicios varios de con este nuevo disco logró tocar una cuerda especial.


Massenzio cree en la belleza y parte de su trabajo va en esa dirección, aunque no oculta las llamas internas. “La búsqueda del artista suele transformar la mugre y la oscuridad en arte”, nos dijo en conversa con Patologías Culturales. Algo pasó con este disco al que tituló Gastón Massenzio y lo presenta casi como una cédula de identidad. La pandemia y el encierro le pusieron a lxs seres queridxs bien cerca y fue como un volver al amor más primario. Fue más al hueso con franqueza y menos maquillaje sonoro. “Es el disco de mi vida porque me cayeron muchas fichas en esta suerte de introspección forzosa global. Me hizo preguntarme mucho por la motivación por la que hago música, por el sentido por el que hago canciones. En lo personal me pregunté de dónde proviene la fuente de inspiración. Hubo una parte mía que dejó de observar la naturaleza desde un lugar contemplativo, o la fantasía, y me encontró muy presente en los sentimientos básicos y primarios como el amor, el desamor, la vida, la muerte, la soledad, lo que uno espera del otre o de sí mismo. Y los fantasmas y los demonios coexistiendo. La luz y la oscuridad en todo ese embrollo”, nos dijo.


Es un disco hecho desde el piano. Si uno se retrotrae a Niebla (2018) se encuentra con músico que ama la canción y la experimentación. Allí está el antecedente más directo de Gastón Massenzio en más de un sentido. Pero si vamos un paso más atrás, a La Presencia (2015), encontramos una frase que amerita ser resaltada en este contexto: “No entiendo qué /pero algo está por terminar” (Paisaje imaginario). Esa canción de piano y voz es como una cápsula que explotó y ahora se encuentra impregnando cada movimiento de su nuevo disco (sin mencionar la potencia de una letra que habla de “una ciudad que ya no es verdad”). Transitamos ese preciso momento en que las cosas tal cual las conocíamos están mutando. Hace unos años el pronóstico era de nubosidad variable con bancos de niebla, hoy ya estamos en la niebla o en medio de un agujero negro y lo que hizo Massenzio fue retratarlo con sinceridad.


Pero… cuando Gastón habla del modo de abordaje de estas canciones lo ve como algo alejado de sus discos anteriores. Y es cierto. Si antes el piano aparecía como acompañamiento, la manera en que aparece ahora es como sostén de un tipo de melodía más clásica, a la manera en que introducen lo clásico Charly García o Queen en sus discos. Ahí está Canción del fin del mundo como botón de muestra.


Compuesto y grabado en 2020, está producido por Claudio Lafalce y tiene participaciones estelares de Fernando Samalea o de su compañera histórica Lucy Patané. Si la raíz está en el piano, sus ramas se despliegan hacia temáticas tan actuales como de todos los tiempos: la vida y la libertad dentro de las pantallas (Un año en casa), las llamas que queman por dentro (Canción del fin del mundo), declaraciones de amor (Pasos perdidos) o la búsqueda de una señal que sirva para creer en algo (Ella). “Siento que uno puede sentirse agnóstico, ateo o lo que fuere y a veces por nuestra historia o nuestra educación, o porque necesitamos un sostén, buscamos y pedimos señales aunque no creamos en ellas”, reflexiona.


Y si de señales hablamos, ahí está Señal de ajuste. ¿Podemos pensar la pandemia como una señal de ajuste? “Sí, yo siento que inmersos en tanta virtualidad y tantas plataformas y tanto acceso obligado a lo digital, empecé a sentir que no estábamos viendo nada en realidad. La sumatoria de tanta virtualidad, tantas ventanas, tantas reuniones, tanta multiplicidad de formatos, uno encima de otro, me empezó a sonar como una gran señal de ajuste. Eso representaba la nada. En sumatoria, si vos superpones las presencialidades virtuales a las que estamos obligados, sumado a que no podés salir al mundo, esto da como resultado una señal de ajuste. En realidad, no hay nada para mirar, estamos mirando todo a la vez y eso en suma significa cero. Sumamos todos los sonidos y es ruido blanco”.



En tiempos de rabiosa individualidad vale la pena traer a la charla su experiencia como miembro de la Orchestra of Crafty Guitarits liderada por Robert Fripp hace años. Hay allí una concepción de lo comunitario aplicado al arte que se puede extrapolar a cualquier actividad de la vida. “Claudio Lafalce formó parte del Guitar Craft también y esa filosofía formó parte de este disco. El aprendizaje consistió en sentirse parte de un todo y entender que la individualidad de uno no aporta nada si somos un conjunto de 30 guitarristas tocando una nota cada uno. El ego se tiene que disolver y tiene que rendirse en función de la música superando todas las individualidades. Fue un aprendizaje enorme ver a Fripp encargándose de la limpieza junto con nosotros. Cuando uno aprende ejemplos de humildad y grandeza de gente así tiene que ser capaz de capitalizarlo y llevarlo a su vida. Por eso me siento afortunado, porque eso desmenuza un montón de cáscaras en las que uno -o cualquier artista- puede caer. La gran trampa es el individualismo por encima de todo, la falsa libertad que viene embanderada de libertad. El discurso es el verdadero virus. Como si fueran inyecciones de veneno. Toda esta fachada de la libertad es como tener un almacén de fachada y detrás un casino ilegal. La fachada es la libertad y detrás está la podredumbre […] Esos escudos son astutos y son trampas que vienen direccionadas desde un sector de poder”.


En esta charla hicimos un repaso también por el rol del artista| cómo transformar la mugre en belleza |la música que escuchan todos | el arte de tapa e interior del disco con fotos de Nora Lezano.



El disco de su vida. Empecé a escribir sin que fueran letras de canciones y por otro lado aparecieron las melodías al piano. Eso me generó un cambio muy grande en como abordé la música desde el aspecto lírico y musical. Cuando empecé a ver que lo que resultaba tenía tanto que ver con mis influencias fundamentales, primarias o más importantes de mi vida, y vi que estaban muy alejadas de las otras búsquedas de los discos anteriores y de los abordajes, me di cuenta que había pasado algo nuevo. El cambio era muy importante y por eso lo empecé a sentir como el disco más importante de mi vida y como un nuevo punto de partida”.


La música actual. “Yo tengo un alumno de guitarra joven que me traen la música que escuchan. Por suerte descubrí cosas muy interesantes. Es una época de mush up, de mezcla. Siento que eso comenzó en los primeros 90 con la utilización del sampleo para hacer música como si fuera un patchwork, retazos. Son abordajes casi plásticos de la música, no del plástico malo, sino del mundo de la plástica. Y en eso a mí me gusta mucho el rap. El trap son voces que están diciendo algo y cuando están diciendo algo interesante, plantándose ante la realidad, o están en un subte como si fueran payadores del SXXII y están tirando la posta, y hay verdad, y no hay pose, lo que pasa es hermoso porque te moviliza en serio. Te mueve. Después, uno puede decir que no le gustan esos ritmos, pero tienen que ver con su propia subjetividad. Yo escucho discos hoy que hace diez años no me movían un pelo y hoy me emocionan. Siempre y cuando las generaciones que están y las que vienen y las que están naciendo ahora hablen desde la verdad y no sea impostura, va a haber belleza. Y siempre va a tener un momento de luz y otro de ocaso. Y yo creo que siempre hay espiralamiento: vuelve lo anterior resignificado, lo viejo cae en desuso y reaparece, lo que aparece vuelve a quedar obsoleto y vuelve lo anterior con nuevas herramientas… Siempre tenemos miedo a tocar la pared de The Truman Show y que no haya nada más. Hace mucho tenemos ese miedo, sobre todo desde que llegó el 2000 y apareció lo retro, lo vintage, las golosinas que emulaban las de los ochenta, la ropa, la cultura de la nostalgia. Si está hecha para sacar cosas del arcón cosas bellas y terminar resignificándolas es hermoso, ahora si es para mirar el pasado como algo maravilloso que no va a volver es un aliado de la depresión artística”.


Transformación. “La búsqueda del artista suele transformar la mugre y la oscuridad en arte. Termina siendo dolorosísimo el proceso, pero creo que de esa oscuridad siempre salen obras enormes. La cultura y el arte siempre nos terminan salvando, aún cuando creemos que está en decadencia”.


La tapa. "Nora Lezano hizo la dirección de arte y fotografía. Construyó un personaje que se sale del retrato y muestra a un tipo alocado en medio del proceso creativo o al final del proceso. Hay algo del mundo barroco mezclado con el trash, que era la condensación de lo que hablo en la música. La luz, la oscuridad y los elementos del mundo más clásico en la ropa, mezclado con lo trash de esta realidad distópica y apocalíptica”.