Batalla gigante

Conversamos con Mariano Dicesare y con Mariano Castro, dos de los integrantes de la banda mendocina Mi amigo invencible. En un alto en la nutrida agenda de conciertos y notas que vienen brindando a partir de la salida de este muy buen disco, se acercaron a FM La Tribu para hablar de esta nueva etapa que comenzó cuando notaron cierto automatismo en sus conductas y arriba del escenario.

El nuevo disco de Mi amigo invencible se llama Dutsiland. Es una obra abierta y es también un neologismo que incluye la palabra land (tierra en inglés). No parece que se les haya escapado dejarla como señuelo justo en esta nueva etapa en la que buscaron un territorio donde pisar firme o un territorio a secas. Eso se vio materializado en varios planos: su nueva sala en el barrio de Congreso que funciona como laboratorio donde crear sin límites de tiempo ni económicos; en la decisión de hacer música por el placer de hacerla, sin pensar en bajar línea ni amoldarse a lo que demanda el afuera; y en la contratación de Luke Temple (Here we go magic) como productor.


A pesar de que ellos se niegan a anclar el concepto en imágenes e ideas estancadas (por eso quedó relegado como nombre del disco Novedad perpetua, título que barajaron en algún momento), hay un par de lineas que vale la pena mencionar. “Basta ya de idealizar”, canta Mariano D. en Dutsiland (la canción). Al hacerlo marca bien los acentos rítmicos (“bas-ta-ya-dei-dea-lizar”) sin que eso signifique perder una pizca de swing. Lo que cada quien idealiza suele ser variado aunque hay idealizaciones que se parecen bastante a lugares comunes: la paternidad, por ejemplo (“Vas a ser un hombre / o una mujer / o una señal que ya no puedo alcanzar”, Fósil) o las bondades de formar parte de una banda que está en pleno crecimiento. Lo que se escucha es un disco que describe el lado B de lo que desde afuera es visto como gran cosa; o sea, lo que hay detrás de las batallas personales (“Detrás de esta batalla gigante hay un lugar común”, Batalla gigante) o todo lo que pesa simular que uno es feliz (Beberly G.).


Aquí la charla.


Uniendo las partes rotas del gran espejo interior. “Hay una palabra que refleja mucho Dutsiland que es la honestidad. Habían pasado cosas que nos dejaron en una situación muy autómata”, nos contó Mariano Castro. “Había algo que faltaba y era esa maduración que tienen que tener las cosas. Y tomamos varias decisiones: una de ellas fue hacer nuestra sala de ensayo. Había elementos rotos por un montón de lados que teníamos que unir, porque entendíamos que para seguir tenía que ser de esa manera”.


Mariano Dicesare se suma: “No teníamos el sentido de pertenencia que te da una sala donde sos dueño de tu propio tiempo y de tu propio sonido. Alquilábamos salas todo el tiempo. Eso no quiere decir que lo que hicimos antes de Dutsiland no funcionó, al contrario, pero todas esas cosas estuvieron bañadas por cosas ajenas. Creo que la maduración es renacentista, es darse cuenta de quién sos. Pasan los años y te das cuenta que no eras quien creías que eras. No dura mucho ese efecto, dura un disco, ponele [sonrisas]... Y el hecho de tener la sala nos hizo relacionarnos de otra manera con la música. A la única cosa que había que responder ahora era a la música”.


Productor. En la decisión de llamar a Luke Temple entre varixs otrxs que tenían en la lista de productores pesó el hecho de que había trabajado con Nigel Godrih -productor de Radiohead- para el disco de Here we go magic A different ship.


-Mariano Castro: A veces pienso que los argentinos somos iguales en un montón de cosas por nuestra economía. A vos te dan 100 pesos y tenés que hacer rendir esa plata, comprar fideos… Eso, trasladado a un montón de cosas, es lo mismo. Ojalá te dieran 100 pesos y te pudieras comprar el chocolate que querés. Nosotros veíamos que los productores acá tienden a hacer rendir tu plata. Si contratás a un productor grosso de acá tenés que salir con cuatro hits radiales, no sé... esto, lo otro… Todo eso va en una dirección y en el camino se pierde un montón de frescura en las bandas. Lo arriesgado de esto, lo fuerte que tiene Dutsiland, es encontrar un productor que no se ve motivado por ese tipo de búsqueda, partiendo de la base de que nosotros hablamos con él y no sabe cuáles son las bandas que la pegan en Argentina o cuál es la fórmula a respetar, o si hay un sonido familiar que presume que tu música va a ser más escuchada que antes. Entonces, al no tener ese horizonte, pasaban esas cosas. Igual, es un constante de la banda.


-Eso te iba a preguntar: ¿Ustedes en algún momento quisieron reformular cierto tipo de sonido para ver si funcionaba? Ustedes crecieron mucho, pero con otro tipo de propuesta, con un oído atento a lo que sucede acá y afuera, pero siempre buscando un sonido propio de la banda.


- Mariano Dicesare: Es que en realidad todo parte del concepto de popularidad. A mí me gusta la de Favio o Manuel Puig que están entregándote un relato. Es lo que queremos hacer nosotros: divertirte, flashear… como un cuento o una película. Con elemento que puedan ir más allá de tu círculo o tus límites.


-Saltar tu círculo…


- MD: Claro. Y a la vez, cuando los parámetros de popularidad son tan de mierda, te empezás a cerrar… porque hay parámetros que te hacen popular que son una bosta, obviamente. Te hacen perder frescura…


- MC: Y hay un menosprecio de la persona que te está escuchando…


- MD: …y una negociación. Obviamente que pensamos en que nuestra canción suene en la radio, pero no nos sale, ¿viste? Porque preferimos cuidarnos y porque nuestra forma de hacer arte no llega con esos impulsos tan comerciales. Pero sí lo pensamos: queremos vivir de esto.


- ¿A qué atribuyen el crecimiento de MAI como banda? Hay algo que tiene que ver con la obra, sí, pero también con cómo circula esa obra, cómo se decodifica… ¿Ustedes pensaron ese modo de circulación o sucedió?


- MD: El único crecimiento del cuál podemos hablar nosotros es de la sumatoria de experiencias que te da estar 11 o 12 años con el mismo grupo de gente. Es como una cooperativa, ¿viste?


- ¿Son una cooperativa?


- Tratamos, no todos tenemos las mismas posibilidades de estar 24 horas con la banda, pero dentro de lo posible nuestra idea es seguir creciendo. Legalmente no somos una cooperativa, pero funcionamos… Y el único crecimiento es avanzar. Ese es nuestro crecimiento. Y es suave, como nuestra música, creo yo.

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