ANA GALLARDO | Contra las violencias



Estaba tentado de escribir que Ana Gallardo es la primera artista mujer de su familia. Pero me veo en la obligación de reformular. La primera fue su mamá que pintaba y quiso desarrollarse más, pero no pudo. Esa es una historia que Ana tiene muy presente y que en el 2020 pasó a formar parte de su obra. Estudio I para la restauración de un perfil es un video que se pudo ver virtualmente en la sala 10 de MUAC, en la Ciudad de México. Es una obra donde trabaja con cartas que su madre le envió a su padre en los años de juventud. Cartas que extrañamente guardaba un amigo de su padre en Granada, España, y que están hiladas por la imposibilidad de materializar un deseo: el deseo de ser artista. Ana entiende que leer esas misivas (en la casa que perteneció a la restauradora mexicana Mónica Baptista) es una “acción de reparación”. ¿Por qué?


“Digo que es una obra de reparación porque entiendo que mi relación con el feminismo es a través de la ausencia de mi madre -nos dice Ana, instalada en México desde hace casi cinco años. Siempre quise ser feminista. Me consideré feminista sin saber qué era. Ahora entiendo que soy una mujer ferozmente patriarcal, atravesada por el patriarcado y estoy tratando de entender qué es eso y dónde estoy ubicada. Mi madre fue una mujer que no tuvo ninguna opción de pensarse y luchar por lo que ella quería. Se muere muy joven. Ella era artista. Había querido ser artista y nunca entendí por qué no logró hacer eso”.


Con las cartas queda mucho más claro. Siempre hay una historia de familia. La de Ana es española-mexicana. De los quinces hijxs que tuvo su abuelo, lxs últimxs tres nacen Santander, entre ellxs su mamá, que al igual que uno de sus hermanos pintaba. Pero con una salvedad: a él lo impulsaron a seguir el camino del arte y a ella no. “La familia mía hizo mucho dinero, pero es bruta. La plata no les sirvió para nada. Es la época, ¿no? Poca gente luchó contra esos valores de época, mi madre no pudo”, lamenta Ana. “En las cartas entiendo que eso había sucedido y entiendo que una mujer lo único que puede creer es que el amor romántico la salva. Hay una violencia ya establecida en la represión que tiene que es feroz. Por eso mi madre es el ejemplo para mí de mi iniciación a toda actividad feminista y de mi intento por reflexionar sobre las violencias a las mujeres. Los códigos de aquel momento no permitían que una mujer que pintaba naturalezas muertes tuviera categoría de artista”.


Estamos hablando de violencias y ese, justamente, es el gran tema de sus obras. Lo que fue afinando a medida que pasó el tiempo fue su mirada quirúrgica para meter el dedo en la llaga. Desde hace años viene trabajando una de las más invisibilizadas: la violencia contra lxs viejxs. ¿Cómo se envejece en sociedades que no miran a lxs viejxs? “Cuando empecé a envejecer me encontré devastada. Porque además el sistema del arte invisibiliza a las mujeres y mucho más a las mujeres viejas. El predominio del trabajo lo tienen los artistas jóvenes. Y me asusté. Entonces decidí encarar el tema: ¿qué significaba envejecer?, ¿cómo se encara la cercanía de la muerte? Como está tan invisibilizado el tema vos no ves viejes. Socialmente y laboralmente estamos fuera del sistema porque no somos reproductivas. Tu utilidad es la reproducción. Cuando perdés ese olor a fertilidad con la menopausia -ese olor aparente- desaparecés. Y no hay modelos”.


En ese sentido es tan encomiable su capacidad de generar obra como su obsesión por generar comunidad. Una y otra son casi inseparables. Produce obra individual, pero entiende a la vez que la generación de lazos con otrxs es la única manera de hacer frente a un sistema (también el del arte) que se ha empecinado en dejar a las artistas mujeres fuera de la cancha. “Con todas mis amigas, cuando éramos jóvenes, estábamos solas. Éramos madres sin trabajo, sosteniendo casas y ninguneadas por el sistema porque nuestras obras no encajaban en los discursos hegemónicos. Esa comunidad la venimos trabajando desde que somos jóvenes. Eso es lo político y desde ahí se logran algunos cambios. Hoy en día miro la escena y cambió mucho. Cuando ves les artistes con los colectivos dándole batalla a todo decís: ¡alucinante!”.


La charla inspiradora la escuchan acá. También agregamos algunos textuales.

Discutir con la autoridad. “A mí me gusta trabajar en museos porque es el ámbito para discutir con la autoridad. Con esa autoridad”.


Borde. “Yo tengo un recorrido muy de borde. Obviamente no vendo mis obras. No soy una artista del sistema, soy una artista que está dentro del sistema, en el borde, y que dialoga con la comunidad artística, no con el poder del arte. Casi todes les que tienen mi obra son amigues, coleccionistas que me apoyaron a lo largo de los años para poder colaborar con mi trabajo. De 2015 para acá no vendí nunca más una obra en Argentina. No tenía trabajo de artista. Me fui porque no tenía trabajo. Entonces, evidentemente estoy funcionando de manera afectiva en el sistema. Con los artistas, los colegas, mis amigas… Eso es lo que te da una permanencia. Yo le llamo afectiva, de cariño. Eso es lo que me sostiene”.


El sistema del arte expulsa. “En los 90 había una fiesta enorme, económica y de espacios. Estaban el Rojas, el Museo de Arte Moderno… pero el discurso era hegemónico. No entraba lo que yo trabajaba. Estaba agotada, frustrada y mi economía personal era muy dura. Mis compañeras acompañaron ese proceso de tanta dureza económica. Fueron años duros porque no tenía un peso y tenía a mi hija, y ese sistema del arte expulsaba todo el tiempo".


Abandonar el arte. "La pieza de los instrumentos [Material descartable, 1998] llega de casualidad. Un amigo me visita y yo estaba acomodando el taller. Y me dice: ‘Ah, ¡qué buena esta pieza!’. Y yo estaba descartando, ordenaba lo que nunca más iba a tocar, que era el arte. ‘¿Es nueva?’, me pregunta. Yo estaba pensando en la violencia en la salud reproductiva, pensaba el aborto. Y aparecen esos instrumentos y dije: ‘¡Es acá!’. Igual esa pieza se mostró ahí y nunca más la mostré. Tiene más relevancia ahora que en aquel momento. Ahora tienen visibilidad, en aquel momento no”.


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