Alma Laprida | El sonido y el sentido

Alma Laprida es compositora e investigadora. Su experiencia va de la música medieval a la improvisación, del conservatorio a la electrónica. Toca casi todos los instrumentos, incluyendo la exótica tromba marina. Pero hace una década dio un paso más allá: estando en Venecia se compró un grabador digital y comenzó a registrar sonidos ambiente. A partir de esa experiencia fundacional escuchó la materia sonora desde otro lugar y redescubrió el mundo. En esta charla nos habla de esa fascinación, su compulsión por grabar, la colección de sonidos guardados en su computadora, la lucha de poder en el campo artístico y las intervenciones políticas a favor del proyecto de Ley de Aborto Legal en Valparaíso.


Foto: Samuel Sahlieh


“Viví unos meses en Italia por trabajo y compré mi grabador estando allá. Tenía muchas ganas de grabar y llevarme los sonidos de esa ciudad que está llena de campanarios”, recuerda Alma Laprida. Corría el 2009 y lo hizo un poco motivada por el trabajo de amigos que trabajaban con grabaciones de campo como Juan José Calarco. “Me llegó la caja, la abrí y estaba vacía. Tuve que llamar y hacer un reclamo, porque Italia es un poco parecida a Argentina, un poco desordenada. Llamar al servicio técnico de internet es como llamar acá. La cuestión es que reclamé, tuve que ir a buscarlo a la casa de un señor porque ‘una amiga va justo para Venecia y te llevamos el grabador, perdón’ [risas], y ahí empecé a coleccionar sonidos de esa ciudad. Me ponía auriculares y caminaba por todos lados. Así empecé con esta cosa de coleccionar sonidos y utilizarlos para componer”.


- ¿Qué se busca cuando una sale con el micrófono a registrar lo que sucede? Porque el vínculo que uno tiene con el sonido es muy distinto al que tiene con la imagen, que sería otro modo de filtrar lo que sucede a través de otro sentido.


- Hay algo similar a tomar una foto. Una a veces dice: ‘A esto hay que sacarle una foto’. Viene un plato espectacular que huele increíble y por ahí le sacás una foto y el plato no se luce. Hay una manera diferente de percibir el mundo a través de los medios tecnológicos, sea sacando una foto o con un grabador. Yo, en ese momento, estaba interesada en incorporar sonidos grabados. Venía trabajando con instrumentos acústicos y encontré una gran afición. Hay un redescubrimiento del mundo cuando empiezo a hacer estas grabaciones, cambia mi manera de escuchar porque -todos sabemos- los micrófonos no escuchan igual que los oídos. Cuando una está en la calle y graba un mensaje de whatsapp, pasa un colectivo por atrás y una no se da cuenta porque tu oído estaba muy concentrado en lo que estabas diciendo; y después, cuando lo volvés a escuchar, te das cuenta de que había un montón de ruido. Bueno, empezó a ampliarse un montón mi escucha con la grabación y es una de las cosas más importantes que descubrí.

- Hace un tiempo, en la esquina de mi casa se estaban peleando. Había griterío y piñas, y yo no lograba escuchar bien por qué se estaban peleando. Yo tengo un ZOOM H1. Prendí el grabador, me puse los auriculares y podía escuchar muchísimo mejor lo que estaba sucediendo a 100 metros (yo vivo en un piso alto) que lo que podía escuchar mi oído solo. Es decir, hay una experiencia de la escucha que se modifica.


- En el período de los meses siguientes a que compré este grabador empecé a experimentar con todo: estrujaba papel aluminio y lo acercaba al micrófono del grabador, por ejemplo, o percutía objetos. Estos grabadores digitales que vienen ahora tienen unos micrófonos re buenos. Algunos vienen con función de grabar en 360°, entonces hacía experimentos, grababa de un lado, de otro, movía el objeto alrededor del micrófono, experimentos súper hogareños. Redescubría todo, grababa el sonido del vecino cortando el pasto o a mi mamá, pero desde otra habitación. Empezaba a revincularme con el sonido y a entender el mundo de otra manera, me parece.


- ¿Hay una música ahí?


- No estoy segura. Todavía no me termino de decidir. Pienso que la música es algo cultural y que hay una tradición, y esto tiene más que ver con la escucha. Una puede tener una apreciación estética de la escucha. Por ejemplo, yo vivía en San Miguel e iba a una fiesta en Capital a la noche. Volvía a las 6 de la mañana y hacía mucho frío, y sabía que si me quedaba dormida iba a tener más frío, entonces lo que hacía era cerrar los ojos y durante todo el viaje de tren me dedicaba a escuchar los sonidos del tren como si fuera un concierto. Ponía ahí mi atención. Hay un momento en que una puede hacer un como si. Pero no sé si es lo mismo y no sé si es tan importante definir si algo es música o no es música, por lo menos para mí. Hay algo de la experiencia que es siempre lo más importante.


- ¿De la experiencia tuya registrando?


- De la experiencia estética. Qué pasa o qué nos puede pasar a cualquiera de nosotros cuando decidimos poner atención a un sonido o a un cuadro. La experiencia me parece lo más importante. Trato de que toda la obra que hago tenga que ver con despertar una experiencia en el otro.


- ¿Esos registros algunos los incorporabas a tu trabajo musical?


- Sí.


- ¿Volvés sobre esos sonidos a escucharlos?


- ¿Cómo si abriera una caja de fotos?


- Exacto.


- Eh, a veces sí. No tan seguido, porque el trajín de la cotidianidad es como un tren que arrasa con todo. Pero cada tanto sí, sobre todo cuando necesito desapegarme de situaciones cotidianas, del trabajo, del día a día. Cuando necesito salirme de las lógicas del trabajo, por ahí cancelo todo y me dedico a estar una tarde con mi computadora. A veces escucho, a veces veo si los voy a usar, a veces los ordeno. Que tenga un montón no significa que todos sean buenos. Es muy difícil borrar [risas].



Reuniones familiares. Así se llama uno de sus trabajos realizado en 2015. Es una pieza creada especialmente para una instalación que se hizo en el Teatro Verdi de La Boca, en el marco de la exhibición Wacala. Se puede escuchar los sonidos que acompañan una mesa familiar mientras están comiendo y celebrando las pascuas. Es un sonido que hemos escuchado tanto a lo largo de nuestra vida que apreciarlo en sus matices, en sus intensidades, en sus climas o en las armonías que emanan del choque de copas nos lleva a aislar el sonido más allá de su significado y disfrutarlo como un acompañamiento musical. Hay aplausos, murmullo, voces que se superponen, niñes, alguien que insta: '¡Comelo, comelo!' y cristales sonando como aquellas campanas venecianas. Pero -a no ser ilusos- hay una dirección, un orden que le dio el oído de Alma.


“Para este trabajo grabé distintas reuniones", dice. "La familia de mi ex es judía y grabé la ceremonia de la pascua judía que oficiaba el abuelo. También grabé las pascuas de mi familia, que es atea pero las celebran igual [risas]. Tuve más o menos siete horas de grabaciones. Las corté en pedacitos y las ordené por texturas, por el tipo de sonidos, y los usé como si estuviera componiendo para instrumentos, inspirada un poco en la música orquestal donde hay muchos instrumentos, muchas secciones para conformar esta composición. Se escucha barullo, muchas personas hablando, manipulación de los cubiertos, la cristalería... A veces le decía a mi familia: ‘Ahora todos en silencio. Sigan comiendo, pero no hablemos’. Y otras veces no dije nada y grabé sin avisar. Entonces, con esa diversidad conformé esta pieza. Lo que fue divertido es que en algunas ocasiones dejé que las personas grabaran ellos los sonidos que querían. Grabé con micrófonos binaurales que se ponen en los oídos como si fueran auriculares y tienen un agujerito con un micrófono. Es muy realista cuando grabás con eso porque reproduce muy fielmente la manera de escuchar nuestra. Fue toda una experiencia que ellos jugaran y se hicieran preguntas sobre el sonido. Eso es interesante, porque muchas veces, al dar clases, una habla sobre el sonido y trata de que los alumnos se hagan preguntas. Acá no hubo inducción y las preguntas se las hicieron solos, con lo cual el artefacto tecnológico como una manera de desnaturalizar la escucha se me evidenció más, ¿no? Y también se escuchan sonidos más de cerca y más de lejos, alguien mordiendo una manzana, el sonido de las burbujas de champagne subiendo por la copa, el barullo de las veinte personas de la pascua…".



- Y a su vez esos sonidos disparan imágenes. Es como una película sin imagen. Podemos decir que son registros documentales, más allá de la intervención, ¿no?


- Sí. Para mí es un registro documental y es un valor que fui descubriendo y me interesa un montón. La composición tiene que ver con la tradición de la obra musical radiofónica, pero que también es una especie de documental sonoro…


- ¿Y a su vez eso fue utilizado en una instalación?


- La cree para una instalación en el Teatro Verdi. Además, había una exposición con una mesa en la que se invitaba a un montón de artistas a que llevaran platos creados por ellos, entonces había una casa de yuca frita, una torta de tres pisos con un motor que giraba, cosas que se podían comer, cosas que no. Y de fondo sonaba esto. Por momentos el sonido quedaba tapado por el barullo y por momentos no. Cuando sonaban las copas era rarísimo porque no había copas y la gente se ponía a buscarlas.


- ¿Cuál es la relación que existe con la imagen y con el sonido? ¿Es más preponderante nuestro vínculo con la imagen que con el sonido?


- Es una pregunta que me hago a menudo, porque vengo leyendo y dando en las clases mucha información y material sobre lo que algunos llaman el viraje hacia el sonido. Hay un montón de disciplinas que no venían mirando el sonido y ahora lo están mirando. Puede que esté recobrando atención en ciertos ámbitos, pero no sé si en nuestra vida cotidiana es así. Igual yo estoy muy sesgada, escucho más de lo que miro. Lo digo también a partir de un test que me hicieron en la universidad para determinar de cada uno cuál era el sentido que más lo llamaba. En mi caso el oído salió muy adelante. Por sobre las imágenes e igual que el tacto. Eso me sorprendió porque me interesa mucho lo táctil que tiene el sonido.

Parate. “En este momento estoy por un rato en parate”, dice Alma. “Pero tengo un disco con grabaciones que hice en teleféricos en Bariloche. Fui y grabé los recorridos. Me gusta mucho cómo suenan”.


- ¿Cómo trabajás los vientos?


- Cuando hay mucho viento, aunque tengas un protector, no hay mucho que hacer. Estoy bastante acostumbrada, voy probando ángulos protegiendo el grabador con mi cuerpo…


- Eso es parte de la experiencia física…


- Sí, eso lo aprendí de los experimentos hogareños, son técnicas que fui aprendiendo sola y que después, cuando reviso lo que dicen los libros, es lo mismo, pero lo aprendí de la experiencia y de conocer los micrófonos que tengo. A cada uno le saco el jugo. También tengo un montón de grabaciones de ventiladores donde el viento es el violento sonido que queremos. Así como tengo que terminar este disco sobre teleféricos, tengo uno que tiene sonidos que grabé en una residencia que hice en Chile para el festival de arte sonoro Tsonami, en Valparaiso. Tengo los sonidos de caminatas que hice con zapatos de taco por iglesias de Valaparaíso. Las hice pensando en lo que pasó el 2018 con el proyecto de Ley de Aborto Legal. Sabiendo que no salió me fui a Valparaíso con eso adentro mío, con la idea de esa derrota, pero entendiendo que es el lobby de la Iglesia Católica el que no permite que sea ley. Hice el recorrido sola y también con un grupo de artistas con quienes hicimos una caminata de protesta sutil portando zapatos de taco y cascabeles en nuestros pies para hacer ruido después de una misa. Fue una jornada fuerte porque la misa que presenciamos justo se pronunció a favor del embarazo de la mujer y en contra de -entre comillas- la ideología de género. No lo dijeron así, pero hablaron de las ideologías contra-natura y la importancia de que al Congreso no lleguen esas ideologías. El tema estaba ahí picando, así que tengo grabaciones de esas caminatas, de zapatos con taco de madera que resonaron bien en las distintas iglesias. Algunas más ampulosas y otras más humildes.


- Ahí se cruza la política. Yo creo que el hecho de estar ensimismada en el registro de campo es una decisión política en sí misma.


- Me nace. Está ahí y una no puede dejar de… Hay una idea de John Cage de cómo los sonidos son sonidos por sí mismo. Para explicarlo de una manera muy reduccionista: él propone prestar atención a los sonidos y dejar de considerarlos ruido. Pero ahí falta la parte del sentido: el sonido y el sentido. Un sonido significa una cosa y más en un contexto, entonces ahí hay algo más para agregar. El sonido como una textura y la parte del significado. El año pasado participé de una convocatoria en la que varias paisajistas sonoras grabamos los sonidos de las marchas del 8M acá y en Latinoamérica.


- Viniendo como venís del conservatorio, ¿cómo es visto este tipo de trabajo desde una formación más académica? ¿Qué te dicen?


- Muchas veces está todo bien y tengo muchos colegas compositores con los que tengo relación. Pero algunas personas que vienen de la música escrita por ahí tratan de menospreciar este tipo de trabajos, porque vienen de otra escuela. Habiendo venido del conservatorio veo que hay mucha gente tratando de definir qué es música y qué no, qué es arte y que no. Eso pasa en todos los campos. En todos los campos artísticos hay lucha de poder. Por un lado, está esto de la formación. Recuerdo a un compañero de conservatorio que decía que le gustaba la cumbia, pero estudiaba piano con nosotros y estudiaba a Mozart, Bethoveen, o sea que tenía cierta apertura. Pero le decían que eso no era música, que tenía que hacer música de verdad y no sé qué. Ese chico se fue del Conservatorio y a mí me dio una pena tremenda porque me pareció muy feo. Eso de joven me golpeó un montón. También es cierto que la música escrita está bastante en crisis. Nadie puede vivir de ser compositor de música escrita hoy en día… no sé si siempre se pudo, pero me parece que en otras épocas era más fácil conseguir fondos, financiamiento y lugares para trabajar. Hoy es más difícil. La industria cultural está pensada como mega industria. Abrís YouTube y te sugiere qué hay que escuchar porque es lo más visto. Todo viró hacia otro lugar. En ese sentido la música escrita está tratando de dar batalla, así que también comprendo eso. Para mí es importante comprender que algunos tienen ideas distintas que otros no sólo sobre el arte, sino sobre cómo trabajar, cómo se siente mejor trabajando. Me parece también que la academia musical tiene una visión muy muy muy formalista, no sólo de lo que es la música, sino de cómo debe ser compuesta la música para ser buena. Y bueno… eso puede ser peligroso ideológicamente.



  • Facebook - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Twitter - círculo blanco

© 2023 by Bump & Beyond. Proudly created with Wix.com