Épica y fantástica

Épica y fantástica es el tercer disco solista de Marina Fages. Madera Metal (2012) y Dibujo de rayo (2015) fueron los dos primeros, sin contar aquella obra notable compuesta e interpretada a dúo con Lucy Patané llamada El poder oculto. Marina no solo hace música, sino que tiene también una pata visual que se aprecia en sus cuadros y murales, y se cuela en letras y sonidos que vuelven a su música un viaje sensorial y onírico repleto de imágenes, no exento de gritos, saltos y alaridos.


Épica y Fantástica ya tiene su lugar ganado entre los muy buenos discos editados en 2019 en Argentina. Estamos frente a una obra de rock inspirada en la fantasía heroica, que es “un género de aventuras con un condimento de magia” que viene acompañando a Marina casi como un amuleto al que aferrarse para saltar obstáculos y dar lo mejor de sí. No clausura la realidad, pero quiere arrebatarle todo lo fantástico que se pueda.


Una de las canciones que mejor lo representa es La furia suave (“Me lleva la furia suave, el movimiento constante”, canta). Lo que describe es como una explosión inaudible ("el ruido sordo") que a pesar de que nadie la percibe permite moverse y avanzar en un océano en el que conviven corrientes distintas y el oleaje insiste sin parar.


El sonido protagonista del sintetizador envuelve y arropa el disco de principio a fin, y se luce en esa última pieza instrumental titulada Yo te beso sobre el fuego hasta que este mundo termine y sepamos cómo sigue que funciona como una melancólica reversión sintetizada por Ignacio Díaz de Piedra marea fuego. Flor Iribarne, Fradi Fradi Fradi, Satur, Alma Laprida, Diego Acosta o el mencionado Díaz hacen aportes musicales que la dan a cada canción la atmósfera de navegación para salir a la búsqueda de aventuras o de experiencias que le permitan captar las “voces que me hablan todo el tiempo” (Hardcore Disney). Marina va con los oídos abiertos dispuesta a escuchar los timbres y las voces de la tierra. A veces se vuelve imposible traducir todo lo que dice y eso se aprecia, por ejemplo, en el enigmático coro que simula voces de niñes y colorea el ritmo techno dance de HD.


El recorrido incluye además tres canciones sobre la amistad (Tu modo amable -una de las más simples y hermosas del disco-, Piscis y Provincia) y una oda anti simulación cantada junto a Benito Cerati (Viva imagen). Más allá de estar abierta a todos los matices que ofrece el sonido rock -que incluye un momento de experimentación gentileza de Fernando Kabusacki- lo que termina siendo definitorio (cada vez más) es la voz de Marina que resume en su timbre todo un recorrido del under -hardcore -independiente de Buenos Aires y otros lares.


Como esos libros de cuentos que al abrirlos hacen aparecer siluetas en tres dimensiones, Épica y fantástica nos llena de imágenes potentes (en su mayoría provenientes de la naturaleza), y asociadas a un mundo misterioso y amenazante: rocas, fuego, bosques, viento, buques de guerra y mares. En la tapa, Fages aparece personificando a una heroína made in Argentina. Su pelo turquesa (que a esta altura lo lleva como si nunca lo hubiese tenido de otro color) se mezcla con cielos celestes, mares profundos y tules rosas y fucsias, a la vez que sostiene una espada de madera en una mano y un palo angosto y largo en la otra. Es una versión artesanal y algo inofensiva de los personaje brillosos y enjundiosos que pueblan la fantasía heroica. Para alguien que canta “Nací teniendo miedo, crecí teniendo miedo” (Lo mejor de mí) parecen las ropas apropiadas para salir a dar la batalla (artística).


En la charla hablamos del disco, su infancia nómade por distintas provincias, su fascinación por la naturaleza, los primeros cielos llenos de estrellas que vio y los domingos escuchando Antarctica de Vangelis mientras su papá limpiaba la casa.



Entrevista.


- ¿Qué es la fantasía heroica?


- Es un género de aventuras, pero tiene un condimento de magia. Hay luchas, cosas así... El espectro es muy grande: empieza con El señor de los anillos, sigue con Harry Potter, Games of Thrones ahora… Liliana Bodock escribió una saga muy bonita que se llama La saga de los confines… Después tenés cosas que pueden entrar o no en el género, historias de proeza física o de carácter, combinado con un elemento que no es propio de la realidad como la magia. La proeza me encanta, pero la magia me hace salir de la realidad y me gusta. Cuando empecé a trabajar las canciones me di cuenta que en muchas se nombraba este tipo de cosas. Son historias que a mí me emocionan mucho y me inspiran. Me paro mucho en ese lugar. Empezando por Piedra marea fuego, en Aventuras y un montón de otras canciones se nombran ese tipo de historias… Perro muerto también. Tu modo amable también habla de la fantasía, en realidad habla desde otro lado, de una amiga… ‘me encanta el flash que le das al mundo, quiero ser parte de eso’. Hay canciones que quedaron afuera del disco porque cuando empecé a pensar el concepto, generalmente eran canciones mucho más felices, tiene ese tono de: “¡Sí, vamos a lograrlo!” [lo dice con tono de heroína de comic]… Bastante pelotuda, pero me gusta que el disco tenga un concepto y es ese.


- Aparece mucho la idea de movimiento en el disco: “El movimiento constante”.


- Lo del movimiento es una idea que me gusta mucho y también es mi lugar cómodo. A mí lo que me cuesta en general es quedarme en una misma casa viviendo muchos años. Es algo que estoy viviendo ahora y no me había pasado nunca. En la casa que vivo ahora es el lugar que más tiempo viví en mi vida, y eso es re loco… Bah, no es loco para mí. Mis padres se divorciaron cuando yo era chica y se mudaron mucho. Yo nací en Buenos Aires, crecí parte en Mendoza, después parte en Tierra del Fuego y después volví a Buenos Aires, pero mis viejos estaban divorciados, entonces seguí yendo de Tierra del Fuego a Buenos Aires con mis hermanos muchísimo. Entonces, me resulta fácil moverme, viajar, eso es lo que me sale de una. Quizás tengo que incorporar otra cuestión como permanecer. La furia suave es el movimiento, seguir rotando en el mismo lugar.


- Hace un tiempo, volviendo de una gira por Chile, pasaste por Mendoza y bajaste en Uspallata que es el lugar donde viviste. ¿Con qué te encontraste?


- Fue muy tremendo, boludo. Es un pueblo de paso que está yendo para la frontera, es como el último lugar donde podés parar antes de empezar la subida a la cordillera. Llegué y empecé a llorar, me empezaron a cerrar un montón de cosas. Ahí viví los dos o tres primeros años de mi vida. Siempre había visto fotos, una de mis hermanas nació ahí, y… fue re loco, porque ahí vi los bosques, era otoño y entonces estaba todo amarillo, naranja y fue: “Ahhhh”. Las montañas… no lo podía creer, fue muy hermoso. Más que nada eso… y las estrellas, supongo… de eso sí me acuerdo: la primera vez que miré el cielo y estaba lleno de estrellas no entendía nada que es lo que pasaba ahí arriba. Eso es re loco porque después, en un punto, yo siempre viví en una gran ciudad como Buenos Aires y todo el tiempo tuve esa nostalgia, aún cuando fui a Tierra del Fuego, que es bastante agreste, pero es otro tipo de paisaje, Rio Grande está al lado del mar y no hay un solo árbol porque hay viento, ráfagas de 200 km por hora todos los días, no crece nada que tenga más de 60 cm de alto. Y es re loco porque tiene unos cielos increíbles. Ahí está toda esa parte de mi pintura que es los cielos y mar, pero los bosques…


- Deben ser cielos buenísimos.


- En verano es impresionante. Anochece a las 12 de la noche y el atardecer dura dos horas, entonces tenés todos esos colores, pero un frío de la puta madre. Todo bien, pero…


- ¿Hay un mundito que funciona como fuente de inspiración constante?


- Por suerte me pasó que gracias a las giras fui conociendo un montón de lugares y eso me inspira un montón. Creo que hay dos cosas que me generan cosas fuertes: una es la naturaleza. Creo que las partes de las giras que más disfruto es entre ciudad y ciudad, y al momento de tocar. Todo lo que hay en el medio es una paja [risas]. Lo otro es conocer gente nueva o ver a mis amigos de siempre. Me gusta consumir historias de héroes superando obstáculos y también me gusta conocer a personas hace muchos años y ver que tienen problemas y ver cómo los solucionan. Eso me inspira también.


- ¿Es cierto que un acercamiento a la música se dio a través de Fútbol de primera?


- Bueno, sí, veíamos Fútbol de primera y me encantaba la canción. Creo que es la primera canción que tengo noción de que me quedé así, como preguntándome: ‘¿Qué está pasando?’. Yo no entendía nada [risas]. Los sábados a la mañana mi viejo también ponía Antarctica, el disco de Vangelis, a todo volumen mientras se limpiaba y cosas así. Ese disco me mata. Para mí la música siempre estuvo unida a las aventuras, y obvio que flasheaba: National Geographic, Jack Cousteau con esos barcos naranjas en la Antártida...Aparte estábamos muy cerca de la Antártida en Río Grande, entonces era una realidad que estaba ahí. Y el mundo blanco también me daba mucha fantasía… Y lo que tiene Vangelis son los sintetizadores. Yo sigo escuchando esos discos y lo que tiene el sintetizador es que hay sonidos que no están en la naturaleza… o están de manera muy extraña: las chicharras, ponele. Hay sonidos que pueden emular cosas de la naturaleza, pero el concepto de la síntesis es algo que no entiendo, pero tengo amigos que lo hacen muy bien.


- En este disco hay una fuerte presencia de sintetizadores, incluso en la pieza final instrumental del disco que es hermosa.


-Ese final lo hizo Nachi Days, que es un músico de Mar del Plata y es una relectura del primer tema Piedra marea fuego. No sé bien cómo lo hizo. Lo hizo con la computadora, es como que la computadora reinterpreta la melodía, como si la sacara, y él le puso unas variables de improvisación. Es un loco…


-¿Música hecha con inteligencia artificial?


- Algo así, sí. Y él le puso sonido. Después está Flor Iribarne, que grabó muchas cosas ruidistas hermosas; Alma Laprida que viene más del arte sonoro o música experimental; y Fradi Fradi Fradi que es un gran músico que también aportó cosas zarpadas.


- Se puede decir que en este disco se condensan todos tus intereses: por un lado, lo ruidista experimental, por otro la parte más hardcore… No hay tanta madera…


- No tanto…


- … casi nada de la parte más acústica.


- Habían canciones más acústica. Piscis es la que está más cerca, pero quedaron para el próximo disco. Tuve que elegir y hacer un corte. Tengo canciones más oscuras, más experimentales y más acústicas. Quedaron todas para lo que sigue.


- Piscis es una de las canciones más climáticas que tiene el disco. La intro de Fernando Kabusacki te mete en un paisaje sonoro desde el principio. Vos hace tiempo que venís laburando con él. ¿Qué aporta él en tu música y qué significa laburar con él?


- Nos conocemos desde hace muchos años. De hecho, él grabó desde Madera metal, fue el primer invitado. Tiene dos ejes principalmente: uno es las capas sonoras súper acuáticas (¡Kabu es muy pisciano!) y el otro es la destrucción, unas distorsiones mezcladas. O sea, él lo que tiene son muchas capas que se mezclan entre sí. No define tanto los arreglos, pero sí labura con espesores y superposiciones, y me encanta. Para algunas canciones es muy bueno, para aportar caos. Tiene variables de belleza y caos muy bonitas.


- Hardcore Disney es una canción dance, pero aparece el sonido del charango que es un modo de hilar con un disco que me gusta mucho que es El poder oculto, que hiciste con Lucy Patané.¿Qué me podés decir de Hardocre Disney y de El poder oculto (disco en el que además están sus madres en tapa)?


- La unión con el charango es que en realidad Hardcore Disney sale en la órbita de otro proyecto que es Galgo y Quiqui, un proyecto en conjunto que tengo con otro músico que es Galgo CZ, Galgo Czornogas (va cambiando cómo quieren que le llamen). Él ahora está viviendo en Londres y de ahí salió esa canción que hice yo. Hacíamos música para bailar mezclando electrónica con instrumentos como el charango, el bombo legüero, más autóctonos. Ese disco está en un 80 por ciento laburado, pero no lo seguimos haciendo porque estamos en países distintos, ya lo retomaremos, ¡ojalá! El tema me encantaba, entonces le pregunté si podía agarrar las bases (es un tema electro pop) para retomarlo y sacarlo como simple. Después terminó quedando adentro del disco. Hablándolo con Diego y viendo cómo el resto de las canciones iba tomando forma, terminó quedando, pero al principio lo pensé como para sacarlo como un simple que no tuviera que ver con el disco. Todavía no sabía que iba a pasar, no existía la idea de Épica y fantástica. Pero al final todo terminó mezclándose. Hardcore Disney es una arista de lo que pasa en el disco, está el hardcore (más punk en realidad) y está todo mezclado.


- En Viva imagen invitás a Benito Cerati. Habla de ir en contra de las apariencias: “Soy mi viva imagen”. “No voy a simular quién soy, por qué definirlo si mi forma acabará siendo única”. ¿Uno construye su propia imagen?


- Totalmente. Aparte, ahora con las redes sociales uno puede construir lo que quiera en la mente y creer eso también. Es muy loco eso de decir cómo quiero que el resto me vea y ver si eso genera algo distinto adentro mío. Eso existió siempre, solamente que lo pone más en evidencia. Me gusta mucho leer esas cosas. Es solo un dato, después conocer a las personas es distinto. En un momento me empecé a freakear con lo que mostraba o no mostraba. Hace muchos años que decidí no poner nada de mi familia, casi no pongo nada de mis parejas, pongo solamente cosas profesionales. Y si pongo algo que parece una boludez es que me está sirviendo para algo profesional. En cuanto a la canción, más allá de la imagen, es como el descubrimiento del ser interior. A veces, asumir lo que uno es frente a la gente es muy épico: “Esto soy yo y no lo puedo caretear”. Puede funcionar a millones de niveles: quiero ser chica, quiero ser chico, me gusta esto, quiero ser… Puede funcionar a muchos niveles, no solamente en la identidad de género o sexual. Asumirse por lo que es uno frente a la familia, o lo que sea. O asumir que quiero tener este trabajo o no me interesa tener éxito, o qué es el éxito… Es muy loco, porque hay una idea generalizada de lo que es el éxito, pero pensar hacia adentro, pensar qué es el éxito para mí, es una pregunta difícil.



- ... a mí me gusta hacer cosas bellas y compartirlas con mucha gente de manera pasiva o activa. El acto de tocar en sí mismo me hace muy feliz, pero no tocando sola en mi casa: me gusta ensayar, me gusta tocar en vivo, compartirlo con otra gente. Ese es el momento que más disfruto de la música. Los discos también me gustan, pero creo que es más una excusa como... ¿Qué quiero con Épica y fantástica? Salir a tocarlo. Con Diego Acosta, el productor, es el segundo disco que hacemos y estoy aprendiendo mucho más a disfrutar el proceso. Para mí era dejarlo registrado y ya. No, hay un montón de otras cosas que se pueden hacer. También en este disco me grabé yo misma las voces en esa esquina de mi casa [señala una esquina de su cocina] y fue re loco ver qué pasaba, cuándo ponerme el stop y no quemarme la cabeza.


- ¿El stop de grabar tomas?


- Sí, estar toda la noche con eso y decir: “Ya no lo quiero hacer más pero lo quiero terminar” [risas]. Es re quemante. Me había pasado antes de ir a estudios y no quedaba contenta con la voz, pero también sentía la urgencia de terminarlo rápido para no ser densa con la persona que trabajaba conmigo.


- ¿Con la pintura te pasa lo mismo?


- Me gusta pintar y ver cómo quedan las cosas, y que eso lo vea otra gente y que eso retroalimente a otra gente a hacer más cosas. Eso me encanta porque me pasa a mí, porque cuando escucho una música que me gusta o veo una banda que la está pasando re bien, o veo gente que está pintando, a mí me dan más ganas de hacer. Entonces, es una construcción colectiva, creo.

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